30 DIAS A LA VICTORIA A TRAVEZ DEL PERDON

DIA 27

DEJA ATRÁS EL DOLOR

La quinta y última evaluación del perdón auténtico podría sorprenderte. No tiene nada que ver con la ofensa ni con el ofensor, sino contigo. Cuando has llegado a este punto del perdón en tu vida, como le ocurrió a José, sabrás que de verdad has quedado libre de la carga que una vez llevaste.


Encontramos esta evaluación en Génesis 41:50-52, donde leemos los nombres de los dos hijos que le nacieron a José en Egipto. En la cultura bíblica, los nombres se elegían según su significado y acepción. Por esta razón es tan importante notar que José llamó a su primer hijo Manasés, que significa “olvidar”, y al segundo Efraín, que significa “fructificación”. José estaba declarando que Dios lo ayudaba a olvidar su dolor y que Él lo había hecho fructificar, aun en medio de su aflicción.


Básicamente, Dios le devolvió a José lo que se había comido la langosta (Jl. 2:25) y mucho más. Esta no es la única vez que vemos a Dios actuar así. Considera la vida de Job: “Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero” (Job 42:12). Dios hizo lo mismo por José: lo hizo fructificar. Recuerda que la familia de José fue la misma que, originalmente, le había hecho daño. Dios le dio una familia totalmente nueva, que le ayudó a olvidarse del dolor causado por su antigua familia. José celebró su nueva vida de libertad de su familia y las ofensas del pasado al ponerles a sus hijos nombres con un significado especial.


Ten presente que José nunca olvidó lo que le habían hecho. Lo sabemos por lo que dijo, lo que hizo y lo que sintió al ver a sus hermanos. Sin embargo, Dios le ayudó a olvidarse del dolor de lo sucedido. Tampoco olvidó la acción, pero sí del dolor. Ya no vivía bajo el peso del dolor, la amargura o la pérdida.


PUEDES ESTAR TAN ATADO AL AYER QUE TE PIERDAS EL HOY.

Dios también hizo fructificar a José. Lo bendijo en el mismo lugar de su antigua aflicción.
El problema con la falta de perdón es que puede mantenerte tan encerrado en el pasado que no puedas reconocer la bondad de Dios en el presente. Puedes estar tan atado al ayer que te pierdas el hoy. De hecho, esta es una de las maneras como Satanás tratar de impedir que vivas tu destino. Si Satanás puede mantenerte mirando atrás, puede impedir que avances. Pero a través del proceso del perdón, Dios ayudó a José a dejar atrás el dolor de su pasado y aceptar un futuro fructífero. Por consiguiente, José prosperó en su casa y su trabajo y, finalmente, se convirtió en una vasija por medio de la cual Dios bendijo a naciones enteras.


Si José hubiera decidido centrarse solo en él, encerrado en la prisión de la amargura y el dolor, nunca habría experimentado la cercanía que necesitaba tener con Dios para interpretar el sueño del faraón, crear un plan de productividad nacional y salvar a miles y miles de personas de una terrible agonía y de la muerte por inanición.


Dios también tiene un plan para ti. Y tu plan ha sido diseñado para darte gozo y benevolencia no solo a ti sino a otros. Sin embargo, cuando sigues atrapado bajo la carga de la falta de perdón, pierdes la oportunidad de compartir esa bendición con quienes te rodean. Tu disposición a perdonar tiene que ver con mucho más que liberarte. Está, asimismo, relacionada con tu capacidad de hacer liberar y bendecir a otros por medio de tu propósito en la vida. El perdón no excusa el dolor, sino que lo deja atrás sabiendo que el dolor fue necesario para conducirte a tu propósito.


Cuando eres capaz de perdonar plenamente y olvidar el dolor del pasado mientras aceptas el fruto de tu presente y tu futuro, habrás llegado al punto del verdadero perdón.