30 DIAS A LA VICTORIA A TRAVEZ DEL PERDON

DIA 26

NO TE ENREDES EN LA VENGANZA

Hoy estamos viendo otra manera decisiva de evaluar la validez del perdón. Aparece cuando leemos lo que José les pidió a sus hermanos que hicieran tras expresarles su perdón. “¡Vamos, apúrense! Vuelvan a la casa de mi padre y díganle: ‘Así dice tu hijo José: Dios me ha hecho gobernador de todo Egipto. Ven a verme. No te demores’” (Gn. 45:9 nvi).


José quería que su padre fuera y viera que él estaba bien, y que ostentaba una posición importante; tanto que podía salvar a su familia del hambre. Así que envió a sus hermanos a compartir la buena noticia.


Es fácil pasar por alto la relevancia de la orden de José a sus hermanos. Recuerda que eran los mismos que se burlaban de los sueños y visiones de José cuando aún vivía con la familia. Los que tuvieron celos por la túnica multicolor que le había regalado su padre. Los que lo maltrataron y no tuvieron re­paros en torturar y afligir a su padre.


Cuando recordamos estas cosas, podríamos esperar que José ordenara a sus hermanos que volvieran a su casa y le confesaran a su padre todo lo que le habían hecho a él y a José. De esa manera, Jacob se enojaría con ellos y, finalmente, les daría el castigo que merecían. Pero en vez de actuar así, José protegió a sus hermanos y a su padre de más sufrimiento.


Amigo, si te aferras a la idea de la venganza —tal vez calificándolo de justicia—, estás impidiendo que Dios se haga cargo de la situación por ti. Si estás tratando de devolverle a tu ofensor lo que te ha hecho, Dios retrocederá y te dejará proceder a ti. El problema es que a ti no se te da tan bien como a Dios obrar en los ofensores. Él ejecutará su venganza solo cuando tú te hagas a un lado.


SI TE AFERRAS A LA IDEA DE LA VENGANZA, ESTÁS IMPIDIENDO QUE DIOS SE HAGA CARGO DE LA SITUACIÓN POR TI.

José no buscó vengarse de lo que sus hermanos le habían hecho. Los protegió a ellos y también a su padre de que conociera la tragedia a esas alturas. Gracias a esto, Dios podría desplegar su ira sobre los hermanos de la manera que escogiera. Por ejemplo, Judá era el líder del grupo cuando echaron a José al pozo. Y Génesis 38 está enteramente dedicado a los problemas que Judá y su familia tuvieron que enfrentar. Judá perdió a sus hijos. Su nuera lo sedujo a caer en la inmoralidad y quedó embarazada de él. Toda su vida parecía derrumbarse a su alrededor.

Perdonar a alguien no significa ignorar o pasar por alto la justicia debida. Significa reconocer que solo Dios puede ver el corazón y es el único que afirma: “Mía es la venganza, yo daré el pago” (He. 10:30). El verdadero perdón no se enreda en la venganza, porque confía en que Dios pagará, y mostrará gracia y misericordia.