
30 DIAS A LA VICTORIA A TRAVEZ DEL PERDON
DIA 22
EL EJEMPLO DE JOSÉ
La familia de Jacob fue una de las más disfuncionales de toda la Biblia. Casi desde el nacimiento de Jacob, su familia había vivido en el caos. Confabuló con su madre para robarle la bendición familiar a su hermano. Así entró en una rivalidad fraternal con su hermano quien, finalmente, terminó amenazando su vida. Tuvo doce hijos de cuatro mujeres diferentes. Su hija fue violada y sus hijos se vengaron con un asesinato en masa.
Esta familia estaba en crisis. Tal vez conozcas a una familia plagada de caos, disfunción o confusión. Quizás creciste o vivas en una. Sin embargo, considera Génesis 35:1 (ntv), donde leemos dos palabras importantes: “Entonces Dios”. Cada vez que veas la palabra “entonces” en la Biblia, es necesario que te preguntes: ¿cuándo? En esta situación, los hijos de Jacob acababan de poner a la familia en grave peligro al atacar a toda una ciudad para vengar la violación de su hermana. Jacob sabía que su casa estaba en peligro de represalias. La crisis familiar escapaba ya de las manos. El caos no tenía solución visible.
“Entonces Dios…”.
A menudo, parece que Dios no aparece hasta que las cosas están en su peor momento, porque es entonces cuando por fin le prestamos atención. Mientras pensamos que podemos manejar la situación, Él espera. Pero cuando ya desconocemos la solución, “entonces Dios…”.
Dios le dijo a Jacob: “Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú”. Dios se había encontrado con Jacob en Bet-el hacía veinte años, como leemos en Génesis 28. Jacob había visto una escalera que conectaba el cielo y la tierra, con ángeles que subían y bajaban.
A MENUDO PARECE QUE DIOS NO APARECE HASTA QUE LAS COSAS ESTÁN EN SU PEOR MOMENTO, PORQUE ES ENTONCES CUANDO POR FIN LE PRESTAMOS ATENCIÓN.
¿Cuál es tu Bet-el? Bet-el es donde Dios vuelve a ser real para ti. Bet-el no es leer la Biblia solamente, sino sentir que Dios te está hablando a través de su Palabra. Bet-el es donde Dios resuelve las circunstancias de tu vida y restaura tu esperanza, y tú te preguntas por qué estuviste tan amargado todo ese tiempo. Bet-el es el lugar donde Dios se encuentra contigo en intimidad y te vuelve a colocar en el camino de tu destino.
Dios revirtió por completo las cosas en torno a Jacob. Le permitió reconciliarse con su hermano. Le devolvió su hogar. Bendijo al mundo a través de su hijo José, quien proveyó alimento durante una sequía y una hambruna internacionales. Sin embargo, esa liberación dependía de la disposición de José a perdonar a sus hermanos por las graves ofensas cometidas contra él. Aludimos brevemente a esto la semana pasada; ahora vamos a profundizar en esta historia épica de perdón. José fue traicionado y esto incluyó elementos que vemos a menudo en las ofensas traumáticas como las trampas, el engaño, el dolor y la destrucción de una vida. José tendría que esperar veintidós años para ver cómo esas ofensas daban lugar al plan de Dios para su vida, y este es un gran recordatorio para nosotros sobre ser pacientes. No siempre vemos lo que Dios está haciendo. Pero José mantuvo sus ojos fijos en Dios, en medio de las adversidades que afrontó —el maltrato de sus hermanos, de su jefe egipcio y de la esposa de este— y así fue capaz de caminar en victoria, a través del perdón.
Esta semana vamos a considerar las cinco maneras de evaluar la validez del perdón, todas estas ilustradas por este admirable hombre, José.
La familia de Jacob fue una de las más disfuncionales de toda la Biblia. Casi desde el nacimiento de Jacob, su familia había vivido en el caos. Confabuló con su madre para robarle la bendición familiar a su hermano. Así entró en una rivalidad fraternal con su hermano quien, finalmente, terminó amenazando su vida. Tuvo doce hijos de cuatro mujeres diferentes. Su hija fue violada y sus hijos se vengaron con un asesinato en masa.
Esta familia estaba en crisis. Tal vez conozcas a una familia plagada de caos, disfunción o confusión. Quizás creciste o vivas en una. Sin embargo, considera Génesis 35:1 (ntv), donde leemos dos palabras importantes: “Entonces Dios”. Cada vez que veas la palabra “entonces” en la Biblia, es necesario que te preguntes: ¿cuándo? En esta situación, los hijos de Jacob acababan de poner a la familia en grave peligro al atacar a toda una ciudad para vengar la violación de su hermana. Jacob sabía que su casa estaba en peligro de represalias. La crisis familiar escapaba ya de las manos. El caos no tenía solución visible.
“Entonces Dios…”.
A menudo, parece que Dios no aparece hasta que las cosas están en su peor momento, porque es entonces cuando por fin le prestamos atención. Mientras pensamos que podemos manejar la situación, Él espera. Pero cuando ya desconocemos la solución, “entonces Dios…”.
Dios le dijo a Jacob: “Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú”. Dios se había encontrado con Jacob en Bet-el hacía veinte años, como leemos en Génesis 28. Jacob había visto una escalera que conectaba el cielo y la tierra, con ángeles que subían y bajaban.
A MENUDO PARECE QUE DIOS NO APARECE HASTA QUE LAS COSAS ESTÁN EN SU PEOR MOMENTO, PORQUE ES ENTONCES CUANDO POR FIN LE PRESTAMOS ATENCIÓN.
¿Cuál es tu Bet-el? Bet-el es donde Dios vuelve a ser real para ti. Bet-el no es leer la Biblia solamente, sino sentir que Dios te está hablando a través de su Palabra. Bet-el es donde Dios resuelve las circunstancias de tu vida y restaura tu esperanza, y tú te preguntas por qué estuviste tan amargado todo ese tiempo. Bet-el es el lugar donde Dios se encuentra contigo en intimidad y te vuelve a colocar en el camino de tu destino.
Dios revirtió por completo las cosas en torno a Jacob. Le permitió reconciliarse con su hermano. Le devolvió su hogar. Bendijo al mundo a través de su hijo José, quien proveyó alimento durante una sequía y una hambruna internacionales. Sin embargo, esa liberación dependía de la disposición de José a perdonar a sus hermanos por las graves ofensas cometidas contra él. Aludimos brevemente a esto la semana pasada; ahora vamos a profundizar en esta historia épica de perdón. José fue traicionado y esto incluyó elementos que vemos a menudo en las ofensas traumáticas como las trampas, el engaño, el dolor y la destrucción de una vida. José tendría que esperar veintidós años para ver cómo esas ofensas daban lugar al plan de Dios para su vida, y este es un gran recordatorio para nosotros sobre ser pacientes. No siempre vemos lo que Dios está haciendo. Pero José mantuvo sus ojos fijos en Dios, en medio de las adversidades que afrontó —el maltrato de sus hermanos, de su jefe egipcio y de la esposa de este— y así fue capaz de caminar en victoria, a través del perdón.
Esta semana vamos a considerar las cinco maneras de evaluar la validez del perdón, todas estas ilustradas por este admirable hombre, José.