30 DIAS A LA VICTORIA A TRAVEZ DEL PERDON

DIA 10

EL PLANTEAMIENTO CORRECTO
Un pajarillo volaba hacia el sur para escapar del invierno, pero el aire se volvió tan frío que empezó a congelarse y no pudo seguir viaje hacia un clima más cálido. El pajarillo cayó en medio de un gran campo donde pastaba un rebaño de vacas. Finalmente, vino una vaca y depositó estiércol sobre el pequeño pájaro pasmado de frío. Al principio, el pajarito se enojó mucho, pero después se dio cuenta de lo calentito que era el estiércol. El pajarillo no tardó en descongelarse y, al recuperar su energía, empezó a cantar de gozo.

Justo cuando empezaba a cantar, un gato que pasaba por allí oyó el canto alegre del pájaro. El felino siguió el canto hasta una pila de estiércol, descubrió al pajarito y se lo comió.

De esta fábula podemos aprender tres lecciones. Primero, no todo aquel que te echa estiércol es tu enemigo. Segundo, no todo aquel que te saca de allí es tu amigo. Por último, cuando estás tapado de estiércol, es mejor que mantengas la boca cerrada.

El perdón es, a menudo, un poco de todo. Rara vez es claro. Por lo general, no sabemos exactamente quién hizo qué parte, hasta qué grado y cuánto contribuyó a la situación.

En ocasiones, los demás te lastiman sin querer ¡y ni siquiera son conscientes de haberlo hecho! Por lo general, son malentendidos o diferencias de valores y de puntos de vista. NO TODO AQUEL QUE TE ECHA ESTIÉRCOL ES TU ENEMIGO. A veces crees que alguien te está ayudando (como el gato que desenterró al pajarito), para descubrir que, en realidad, no era así. Son momentos de traición. Confiaste en alguien y, de alguna manera, te engañó, revelando un motivo ulterior. Incluso puedes sentir que Dios te ha traicionado contradiciendo su Palabra, que dice que te ama y que cuida de ti. Cuando lo comparas con el dolor que hay en tu vida, te sientes confuso. A veces hablamos cuando no deberíamos. Lo hacemos antes de tiempo, somos impulsivos, reaccionamos con temeridad, sacamos conclusiones precipitadas… por alguna razón, empeoramos las cosas (como el pajarito). O criticamos y calumniamos a quienes nos lastiman, creando así mayor discordia y confusión. Podemos interpretar lo que nos sucede en la vida de varias maneras y escoger entre una amplia gama de respuestas. Para experimentar la victoria a través del perdón, es necesario comprender que existen tres clases diferentes de perdón, y así poder aplicar el planteamiento correcto en cada situación. Los tres tipos de perdón son personal, unilateral y transaccional. Día 11 EL PERDÓN PERSONAL Podría sorprenderte descubrir que empezamos por el perdón personal, o perdonarte a ti mismo. En realidad, la falta de perdón personal (que produce culpa y vergüenza) es una de las formas más prevalentes de no perdonar que observo en las personas a las que asesoro. La vergüenza y la culpa pueden desviarte más que cualquier otra cosa, en la persecución del propósito de Dios para tu vida. Estas dos cosas dan a menudo lugar a lidiar con mecanismos que, a su vez, llevan a una mayor falta de perdón personal. La espiral descendente se profundiza con el tiempo. La falta de perdón personal también nos roba la confianza y el valor que requiere la vida de fe cristiana. El Señor se mueve con frecuencia en respuesta a nuestras oraciones de fe en Él. Si estás atado por la vergüenza y la culpa, no te acercarás a su trono con valentía para pedir sabiduría, dirección y bendición, aunque Él te invite a hacerlo (He. 4:16). En vez de ello, retrocederás, porque supones que Dios debe de estar decepcionado y enojado contigo. Y si es así, te preguntas: ¿por qué querría escucharme? El apóstol Pablo nos da un maravilloso ejemplo de perdón personal. Si alguien debería haberse retenido de buscar lo mejor de Dios para su vida, era Pablo. Después de todo, solía asesinar a cristianos por deporte. Leemos: “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador” (1 Ti. 1:12-13). NO PERDONARTE A TI MISMO ES CRUCIFICAR A CRISTO UNA Y OTRA VEZ. Pablo había hecho todo lo puedas imaginar y más. De hecho, él mismo dijo que era el peor de lo peor. “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna” (vv. 15-16). Pablo es un ejemplo para todos nosotros. En otras palabras, si Cristo pudo perdonar a Pablo, amarlo y usarlo de una manera extraordinaria para su reino y para el bien