
30 DIAS A LA VICTORIA A TRAVEZ DEL PERDON
DIA 9
¿QUÉ ES EL PERDÓN?
Antes de poder considerar las diferentes clases de perdón, es necesario aclarar qué es el perdón. Es importante, porque muchas personas desconocen simplemente lo que es y si lo han ejercido, y esta confusión causa problemas. He asesorado a muchos que dicen haber perdonado, pero sus palabras y sus actos dicen otra cosa.
Para experimentar la victoria a través del perdón, debemos definirlo y vivirlo correctamente. El perdón bíblico es la decisión de…
• no buscar venganza contra el ofensor;
• liberar al ofensor de toda deuda;
• cancelar la culpa que merece el ofensor.
Ten en cuenta que el perdón es, primero, una decisión y no una emoción. No se trata de lo que tú sientas, sino de tu elección de no mantener un crédito deudor por una ofensa o una culpa contra el ofensor (aunque se trate de ti mismo).
La mejor base bíblica para esta definición de perdón se encuentra en 1 Corintios 13:5, donde descubrimos que el amor “no guarda rencor” (nvi). Esto no significa que el amor justifique lo malo (permitir), lo ignora (negar), lo excusa (racionalizar) o finge que no pasó (mentir). Como la esposa de un alcohólico sigue limpiando el desorden causado por el caos de la noche anterior, estas respuestas inadecuadas solo cierran la puerta a la sanidad y abren otras para que continúe la ofensa (el pecado). Eso no es amor.
EL PERDÓN ES, PRIMERO, UNA DECISIÓN Y NO UNA EMOCIÓN.
Amar significa no guardar rencor. Así es el perdón de Dios. No olvida el pecado, pero no mantiene el resentimiento. No estamos en deuda con Él ni se nos requiere pagar algo que no podemos.
Esto no siempre significa que seguirás teniendo la misma relación que tenías antes que esa persona te ofendiera, sino que no lo tendrás en cuenta. Esto libera tu corazón de las peligrosas emociones del enojo, la venganza, la culpa o la vergüenza. En vez de ello, los amas. Aunque la reconciliación no sea posible, puedes amar a esa persona hablando bien de ella y llevándola al Señor en oración.
¿Qué necesitas perdonar? ¿Acaso es un caos ajeno el que se extiende a tu vida (como el proyecto de renovación del hotel) o tu propio caos (como la enfermedad que me llevó al hospital)? De todas formas, deja atrás el caos ofreciendo tu perdón y serás libre para seguir buscando tu destino. Es hora de perdonar.
Antes de poder considerar las diferentes clases de perdón, es necesario aclarar qué es el perdón. Es importante, porque muchas personas desconocen simplemente lo que es y si lo han ejercido, y esta confusión causa problemas. He asesorado a muchos que dicen haber perdonado, pero sus palabras y sus actos dicen otra cosa.
Para experimentar la victoria a través del perdón, debemos definirlo y vivirlo correctamente. El perdón bíblico es la decisión de…
• no buscar venganza contra el ofensor;
• liberar al ofensor de toda deuda;
• cancelar la culpa que merece el ofensor.
Ten en cuenta que el perdón es, primero, una decisión y no una emoción. No se trata de lo que tú sientas, sino de tu elección de no mantener un crédito deudor por una ofensa o una culpa contra el ofensor (aunque se trate de ti mismo).
La mejor base bíblica para esta definición de perdón se encuentra en 1 Corintios 13:5, donde descubrimos que el amor “no guarda rencor” (nvi). Esto no significa que el amor justifique lo malo (permitir), lo ignora (negar), lo excusa (racionalizar) o finge que no pasó (mentir). Como la esposa de un alcohólico sigue limpiando el desorden causado por el caos de la noche anterior, estas respuestas inadecuadas solo cierran la puerta a la sanidad y abren otras para que continúe la ofensa (el pecado). Eso no es amor.
EL PERDÓN ES, PRIMERO, UNA DECISIÓN Y NO UNA EMOCIÓN.
Amar significa no guardar rencor. Así es el perdón de Dios. No olvida el pecado, pero no mantiene el resentimiento. No estamos en deuda con Él ni se nos requiere pagar algo que no podemos.
Esto no siempre significa que seguirás teniendo la misma relación que tenías antes que esa persona te ofendiera, sino que no lo tendrás en cuenta. Esto libera tu corazón de las peligrosas emociones del enojo, la venganza, la culpa o la vergüenza. En vez de ello, los amas. Aunque la reconciliación no sea posible, puedes amar a esa persona hablando bien de ella y llevándola al Señor en oración.
¿Qué necesitas perdonar? ¿Acaso es un caos ajeno el que se extiende a tu vida (como el proyecto de renovación del hotel) o tu propio caos (como la enfermedad que me llevó al hospital)? De todas formas, deja atrás el caos ofreciendo tu perdón y serás libre para seguir buscando tu destino. Es hora de perdonar.