04-07-24-ESP.

"Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios".

Mateo 5:8
Ver a Dios que es santo significa que necesitamos mirar hacia Él con ojos espirituales. Necesitamos purificar nuestros corazones. Se nos dice que somos bendecidos cuando tenemos corazones puros, y como resultado veremos a Dios. Muchos de nosotros no estamos viendo a Dios por nosotros mismos porque estamos tomando aquello que ha contaminado nuestros sistemas espirituales. Estamos permitiendo que entren los contaminantes de la cultura, que luego producen ojos espirituales llorosos y con picazón. Cualquiera sabe que es mas dificil ver claramente cuando tus ojos estan llorosos y rojos. Estos contaminantes culturales nublan nuestra visión a tal grado que ya no reconocemos o experimentamos Su obra, poder, provisión, transformación, liberación y victoria de primera mano. Claro, podemos escuchar acerca de estas cosas de otros, pero cuando miramos alrededor de nuestras propias vidas, no podemos ver a Dios de cerca y personalmente por nosotros mismos.

Para ver a Dios, tu corazón debe ser puro. Tu corazón debe ser puro. Espiritualmente hablando, un corazón puro significa una devoción única. Significa amar a todo Dios con todo tu ser, no solo una porción de ti por un tiempo. Pureza de corazón significa que ya no estas desconectado de Dios por permitir que algo mas contamine tu relación con El. Como hemos visto anteriormente a través de algunos de los otros valores del reino, Dios y el pecado son irreconciliables. Los dos no se llevan bien. Tú no querrías vivir en una casa con basura podrida amontonada a tu alrededor, y tampoco Dios quiere habitar en los templos de nuestras almas con basura podrida y pecaminosa. Para deshacernos de la basura de nuestras casas, la sacamos. Del mismo modo, debemos arrepentirnos del pecado y apartarnos de él para estar limpios por dentro y tener un corazón puro. Dios simplemente no puede estar cómodo donde se permite que la injusticia se exprese libremente. Esta descripción de ser "puro de corazón" tiene que ver con no permitir que los contaminantes del pecado penetren en el corazón hasta el punto de hacer que Dios tenga que apartarse o distanciarse de la intimidad contigo.

Muchos cristianos de hoy mantienen una relación a larga distancia con Dios. Se parecen más a Plutón que a Mercurio. Están muy lejos. Y porque están muy lejos, también son fríos como Plutón. Cuanto más lejos estás de la proximidad de Dios, más frío se vuelve tu corazón, porque Él es la Fuente del amor, la compasión y la luz. Lo que Jesús nos recuerda en este valor del reino es que si vamos a llegar a ver a Dios a un nivel más íntimo que la persona promedio, y si vamos a experimentar a Dios más profundamente que nunca antes, entonces debemos perseguir la limpieza de nuestros corazones. Debemos vivir buscando la pureza. Ahora, no malinterpreten esto. La preocupación de Jesús es la pureza, la pureza real. Es facil camuflarnos para que parezcamos mucho mas limpios de lo que somos. Podemos desempolvar algunos deseos equivocados o restregar algún pecado por una temporada. Es fácil enmascarar la injusticia con una apariencia justa o diciendo palabras aparentemente justas. Jesús nos conoce íntimamente y puede ver a través de cualquier fachada que podamos levantar para engañar a la gente que nos rodea. Por eso llamó a los fariseos como lo hizo cuando dijo: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis el exterior de la copa y del plato, pero por dentro están llenos de robo y de autocomplacencia" (Mateo 23:25). En otras palabras, Jesús les dijo que había visto a través de su fachada externa que hacía parecer que estaban en la cima.

Vio más allá de su atuendo externo que hacía parecer que ellos y Dios eran compañeros de correrías. No se dejó engañar por sus palabras rebuscadas ni por sus chistes internos que hacían parecer que salían con Dios regularmente. No, Jesús les dijo que no eran más que tumbas blanqueadas llenas de huesos de muertos. Una tumba blanqueada puede parecer fresca y limpia por fuera, pero una vez que miras dentro, no encontrarás nada más que hedor, podredumbre y suciedad de todo tipo. Dios no busca la pureza de la apariencia, ni la pureza del lugar, ni siquiera la pureza de la actividad religiosa. Nada de eso importa si el corazón mismo es impuro. Nada de eso significa nada si tienes un corazón alejado de Dios. Para ver a Dios y reconocer Su mano en tu vida y Su guía a tu corazón, debes purificar tu corazón para que puedas morar cerca de Él, en estrecha proximidad relacional.

Reacción:
¿Qué es una cosa en la que puedes trabajar para ayudar a purificar tu corazón más de lo que está ahora? ¿Cuáles son algunas dudas que puedes tener hacia la purificación de tu corazón, si las hay? ¿Qué sucede en tu vida cuando te acercas a Dios y reconoces Su mano en tu vida?

Oración:

Jesús, purifica mi corazón hasta tal punto que me permita ver claramente a Dios y su obra en mi vida. Me arrepiento del pecado que contamina mi vida. Quiero librarme de la amargura, de la falta de perdón y de todos los demás pecados que me he acomodado a permitir. Ayúdame a ser puro, Jesús, como Tú eres puro. Te lo ruego en Tu nombre, amén.

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