"[Dios] nos ha confiado la palabra de la reconciliación. "
2 Corintios 5:19
¿AMAS A ESA PERSONA?
Léelo: Filemón 4-7
Es obvio que Pablo amaba a Filemón como a un hermano (v. 7). Y consideraba a Onésimo como su hijo espiritual (v. 10). Una de las razones por las que Pablo se sentía así era que los había traído a ambos al reino. Pablo está preparando suavemente a Filemón para la petición que le va a hacer. Estos versículos son asombrosos. Piensa en cómo debió sentirse Filemón al saber que su padre espiritual y discipulador veía tanto amor, fe y conocimiento en él. Si estás en el extremo de aprendizaje de una relación de discipulado hoy, no podrías hacer nada mejor que orar para que Dios te haga este tipo de discípulo. Y si estás trabajando con creyentes más jóvenes, ya sea individualmente o en grupo, observa el deleite de Pablo al ver la madurez espiritual de Filemón. No hay alegría en el mundo como la de ver crecer a tus hijos espirituales. Ahora no he olvidado que estamos hablando de lo que significa ser discípulo en términos de nuestras relaciones con los demás. Pablo elogia a Filemón por su amor a Cristo y a sus compañeros creyentes, lo cual va a ser importante cuando le diga a Filemón que tiene un nuevo hermano al que tiene que amar y aceptar, Onésimo. Verás, Filemón no podía decir: "Amo a Dios, pero odio a Onésimo porque me robó y huyó". Juan dice que la manera en que muestras tu amor a Dios es amando a tu hermano. Por el contrario, si no amas a tu hermano, algo anda muy mal en tu amor a Dios (1 Juan 4:20). Tú dices: "Sí, pero tú no sabes lo que me hizo". La respuesta de Dios es: "Tú no sabes lo que Me hiciste. Pero Yo demostré Mi amor hacia ti cuando aún eras pecador. Mi Hijo murió por ti cuando estabas más feo" (Romanos 5:8). Pablo sabe que hay un nombre que Filemón no quiere oír, así que se lo facilita. Todos tenemos esa persona cuyo nombre no queremos oír, especialmente si el tema es el perdón y la reconciliación.
Menos mal que Dios no pensó lo mismo de ti y de mí cuando nuestros nombres fueron propuestos para la salvación. Piénsalo Si hay una persona a la que no te atreves a querer, tienes que arreglar ese desaguisado. Da tú mismo el primer paso si es necesario.
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