"Humillaos ... bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo. "
1 Pedro 5:6
GOBERNANDO LA SELVA
Léelo: 1 Pedro 5:8-9
Nuestra nación se enfrenta a una crisis de deterioro social como la que hace una generación nos habría parecido inimaginable. Parece que somos una cultura enloquecida. Decir que nuestra sociedad necesita una transformación radical es afirmar lo obvio. Durante las próximas cuatro semanas hablaremos de cómo nos hemos metido en este lío y qué dice la Palabra de Dios para salir de él. Hoy estamos en una "guerra cultural", pero antes de salir a blandir nuestras espadas, necesitamos saber quién es el verdadero enemigo. El verdadero enemigo no son los administradores de las escuelas, ni los medios de comunicación, ni los liberales. El que está detrás de las escenas moviendo los hilos es el maligno, Satanás mismo. El es el enemigo. Una razón por la que hay tanta influencia satánica en las escuelas, los medios de comunicación y el gobierno es que los cristianos han abandonado la cultura y se la han entregado al mundo. Si entregas la cultura, Satanás se apoderará de ella. La Biblia lo llama "león rugiente" porque, como los leones de verdad, Satanás gobierna mediante la intimidación. Los leones rugen para asustar e intimidar a sus enemigos. Rugen después de matar para que los chacales y las hienas tengan miedo de correr y arrebatárselo, aunque pueden hacerlo si trabajan juntos. Satanás gobierna nuestra sociedad con mucho ruido, porque sabe que no puede impedir que el pueblo de Dios recupere la sociedad si alguna vez decidimos ser el pueblo de Dios en la sociedad. Pero nos intimida el estruendo. La razón por la que nuestra cultura se está deteriorando es que los cristianos no se encuentran en ninguna parte excepto en la iglesia.
Ya no se transmite ninguna moralidad. Cuando crecíamos, incluso si tu madre y tu padre no te daban un marco moral de referencia, tu maestro de escuela lo hacía. O la gente de al lado. ¿Por qué? Porque la moral cristiana impregnaba la cultura. No todo el mundo era cristiano, pero la mayoría de la gente tenía un marco moral de referencia para tomar decisiones. Eso ya no es así, porque la influencia de Dios ya no se deja sentir en la cultura. Tenemos que criar una nueva generación de personas que conozcan y sigan a Dios. Piénsalo Si los cristianos nos humillamos ante Dios, Él nos dará el poder para recuperar nuestra cultura.
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