07-16-23 ESP.

"En mi angustia invoqué a Yahveh, y clamé a mi Dios en busca de ayuda. "

Salmo 18:6
ESPERAR Y ADORAR

Léelo 1 Samuel 1:7-8
Todavía no hemos dicho nada sobre la vida de oración de Ana, pero tenemos que seguir la progresión de la historia tal como la presenta el escritor de las Escrituras. Apreciarás el poder de su gran oración si ves el contexto del que surgió. El contexto del que hablamos aquí es una mala situación. Esta rutina de Penina provocando a Ana se convirtió en un ritual anual. No se nos dice cuántos años duró, pero eso no es lo importante. El punto es que la esterilidad de Ana se convirtió en el centro de su adoración en Silo cada año, no necesariamente porque ella lo quisiera así, sino porque Penina le echaba en cara su situación. El versículo 7 nos da una pista importante sobre el carácter de Ana. Aunque su viaje anual con Elcana para sacrificar al Señor era el día más triste del año para Ana, ella seguía yendo al lugar de adoración cada año. Ana era una mujer fiel que adoraba al Señor y buscaba Su presencia y Su rostro a pesar de tener un problema persistente. Ahora recuerde que hay algo más aquí que el doloroso problema de Ana y esta humillante rutina por la que pasaba cada año. El Señor estaba trabajando, aun cuando no parecía que nada estaba sucediendo. Por razones que sólo Él conocía, permitió que Ana soportara esta prueba para profundizar su fe y prepararla para la respuesta cuando ésta llegara. Sospecho que tú has estado en una situación como ésta más de una vez. Verás, el problema no era que esta cosa necesariamente empeorara.

Lo difícil era que nada cambiaba para Hannah. Cada año iba a Silo como una mujer sin hijos. Cada año tenía que escuchar las mismas burlas. ¿Puedes entender cómo se sintió Ana? Sigues confiando, creyendo y esperando, pero no pasa nada. La gente intenta decir algo útil, como hizo Elcana (v. 8), pero eso sólo empeora las cosas. Pero como Dios está obrando, tienes que seguir esperando y adorando, porque algo va a suceder cuando Él esté listo. Piénsalo Cuanto más provocaba Penina a Ana, más podemos suponer que Ana oraba. ¿Qué haces cuando un problema persiste, y parece que el Señor se ha olvidado de él?

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