6-30-23-ESP.

"El Señor es compasivo y clemente, lento a la cólera y abundante en misericordia. "

Salmo 103:8
TOMAR EL CAMINO LARGO

Léelo: Jonás 1:4-17
Una vez estaba hablando con un amigo íntimo que me contaba lo desafiante que se había vuelto su hijo de tres años. El niño hizo una cosa horrible que ni siquiera puedo mencionar. Su padre le dio una nalgada, luego lo miró y le dijo: "No vuelvas a hacer eso. ¿Quieres que tenga que volver a azotarte?". El niño le miró a los ojos y dijo: "¡Sí!". Le dije a mi amigo: "Será mejor que salves a ese chico rápido, porque acabará en la cárcel o muerto". Así de serio me tomo el problema de la rebelión. Jonás desarrolló un espíritu rebelde. Pero no era tonto. Sabía que Dios estaba en todas partes. Sabía que no podía ir a un lugar donde Dios no pudiera encontrarlo. De lo que Jonás estaba tratando de escapar era de someterse a la voluntad de Dios. Nínive está a unas 550 millas al este de Jope. Tarsis está a 2.500 millas al oeste de Jope. En vez de ir 550 millas en la voluntad de Dios, Jonás quería ir 2,500 millas fuera de Su voluntad. Esa es exactamente la decisión que muchos de nosotros hemos tomado alguna vez. Dios dice: "Ve al este, joven", pero nosotros vamos al oeste.

La mala noticia acerca de la rebelión es que si alguna vez cambias de opinión, no sólo tienes que regresar las 2,500 millas que recorriste en la dirección equivocada, sino que todavía tienes que recorrer las 550 millas que Dios te dijo que recorrieras en primer lugar. El viaje de vuelta es mucho más largo que el de ida. Y por cierto, cada vez que huyes de la voluntad de Dios, tienes que pagar la tarifa. Lo hermoso de ir a Nínive es que Dios habría pagado el pasaje. Lo horrible de ir a Tarsis es que tú pagas la cuenta. Muchos de nosotros estamos pagando un alto precio por nuestro viaje a Tarsis cuando si lo hubiéramos hecho a la manera de Dios, El hubiera pagado la cuenta. Note también que cuando usted desafía a Dios, no sólo se estropea a sí mismo, sino que estropea a aquellos en el vecindario. Esos pobres marineros no pidieron el desastre de Jonás, pero lo tuvieron. ¿Estás arruinando a otras personas con tu rebelión? Piénsalo La buena noticia de obedecer a Dios en vez de rebelarse es que Dios siempre suple lo que Él demanda.

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