6-11-23-ESP.

"No he visto al justo desamparado, ni a sus descendientes mendigando pan. "

Salmo 37:25 

DEJA DE PREOCUPARTE
Léelo Mateo 6:25-34
Si has estado leyendo con nosotros esta semana, puedes imaginarte las caras de los discípulos y de los demás que escuchaban a Jesús enseñar sobre la verdadera riqueza y sobre no amar a dos señores. Recuerde que los versículos que estamos estudiando en Mateo 6 están justo en el corazón del Sermón de la Montaña. Jesús está enseñando acerca de la forma en que opera Su reino en oposición a la forma en que opera el mundo. Y lo que acaba de decir sobre el dinero le da la vuelta a la visión que el mundo tiene del dinero. Jesús sabía que lo que decía causaría preocupación en algunas personas. Sabía que había gente al borde de la multitud diciendo: "¿Acaso no sabe lo difíciles que son los tiempos? ¿No sabe lo difícil que es pagar las cuentas? ¿No sabe que tengo necesidades reales? ¿Está Él en contacto con el mundo real?". Jesús conocía los pensamientos de ansiedad que debían de estar revoloteando a su alrededor. Por eso dijo: "Por eso os digo que no os afanéis por vuestra vida" (v. 25).

¿Por qué razón? Por la razón que acaba de dar en el versículo 24: No se puede servir y amar a dos señores. Jesús sabe que si comenzamos a amar las cosas materiales, comenzaremos a preocuparnos por nuestras cosas y le daremos toda nuestra atención a ellas. Asi que El dice, "No te preocupes por lo que vas a comer o vestir". Jesús está diciendo: "Mira, si Dios tiene el poder de mantener tu corazón latiendo y poner aire en tus pulmones para que puedas seguir respirando, entonces Él se va a encargar de las otras cosas que necesitas. Si Dios tiene el poder de mantenerte vivo y despertarte mañana, entonces Él se encargará de que tengas algo que comer y algo que ponerte mañana" ¿Ves lo que Jesús nos está diciendo? En primer lugar, la mayoría de nosotros nos preocupamos por las cosas equivocadas. Segundo, no preocuparnos por nuestras necesidades materiales nos libera para enfocar nuestros corazones y mentes donde Dios los quiere: en Él y en Su reino. Y tercero, si Dios está proveyendo lo que necesitamos, entonces darle una porción a Él como Sus mayordomos no debería ser un problema. Piénsalo: ¡Suministrarte el pan de cada día no significa que Dios se quede sin recursos!

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