"Bien, esclavo bueno y fiel... entra en el gozo de tu señor"
Mateo 25:21, 23
BIEN HECHO
Léelo Mateo 25:20-23
¿Notaste algo interesante en los dos siervos fieles de la parábola que estudiamos esta semana? Fíjate en los pronombres personales sustantivados en los versículos de hoy. Cada siervo dice lo mismo "Amo, que me confiaste ... he ganado" (énfasis añadido). Esto nos dice algo muy importante que debemos saber como cristianos y mayordomos de Dios. Creo que lo que Jesús está ilustrando aquí es que cuando Dios nos confía algo, no está sentado en el cielo moviendo todos los hilos para controlar directamente cómo manejas tu mayordomía. Creo que tenemos una cierta libertad dom en la forma en que llevamos a cabo la responsabilidad de manejar los asuntos de Dios. En otras palabras, tenemos la libertad de estropear Sus asuntos o de maximizarlos. Estos siervos dijeron al amo: "Tú confiaste, y nosotros ganamos". Aquí se unen el elemento divino y el humano. Estos siervos cumplieron con su obligación humana de hacer con el dinero de su amo lo que él deseaba y esperaba que hicieran con él.-- Dios debe darlo. Yo debo manejarlo bien. Si no lo hago, Dios no lo va a manejar bien para mí. Eso es obvio por el destino del tercer sirviente, del cual hablaremos mañana. También es obvio por el final de la historia que estos sirvientes conocían las expectativas de su amo.
En eso consiste ser un buen administrador. Ciertamente sabemos cuáles son las expectativas de nuestro Amo para nosotros. El las ha puesto en un Libro para nosotros. Sabemos por la Palabra de Dios que si El nos ha dado hijos, tenemos la responsabilidad de entrenar a esos hijos en Sus caminos. Si Dios nos ha dado un trabajo, sabemos por Su Palabra que somos responsables de ser empleados honestos y trabajadores, trabajando para nuestro empleador como si él o ella fuera Jesucristo. Dios nos ha dado nuestros cuerpos, pero somos responsables de cuidarlos. La razón por la que el elogio del amo significaba algo es que el trabajo de los siervos significaba algo. Tenían una auténtica responsabilidad, y la cumplieron fielmente. ¿Qué lugar ocupas hoy en la tabla de la fidelidad? Si no estás seguro, será mejor que te examines. Dios no está haciendo un concurso de belleza o de talentos. A los mayordomos se les mide por su fidelidad, no por su apariencia, personalidad o porte.
No Comments