05-25-23-ESP.

"¡Qué hermoso es tu amor, hermana mía, esposa mía!"
 
Cantares 4:10
PARA SER REAL

Léelo 1 Corintios 7:28 Una de las preguntas que a menudo se hacen los matrimonios es: "¿Qué ha pasado? ¿Qué salió mal?". Lo que quieren decir es: "¿Cómo pasamos de la ilusión de aquellos primeros días a lo que tenemos ahora?". Y la segunda parte de la pregunta es: "¿Podemos recuperar lo que una vez tuvimos?". Pues bien, vamos a intentar responder a esa pregunta esta semana mientras hablamos de reavivar la llama del matrimonio. La respuesta básica a la pregunta de qué pasó en el matrimonio es la siguiente: la luna de miel terminó. Ese primer período de euforia en el que sentías que nunca ibas a aterrizar llegó a su fin cuando tú y tu pareja os encontrasteis con las realidades de la vida cotidiana. Pero no pasa nada, porque la euforia inicial del matrimonio no tiene por qué durar. Sin embargo, lo que hacen muchas parejas casadas es no dar el siguiente paso y aprovechar esa sensación de luna de miel. Lo que hacen es dejar que su matrimonio se deslice hacia la monotonía y el aburrimiento. Pero hay muchas cosas que puedes hacer aunque tu matrimonio haya llegado a ese punto. En primer lugar, ayuda reconocer lo que dice Pablo en la lectura de hoy. Los momentos difíciles que pueden hacer que un matrimonio se tambalee son naturales, normales y esperables.

Una vez que empezáis a vivir juntos y os sentís cómodos el uno con el otro, dejáis de lado el comportamiento festivo. Esposo, ya no intentas conquistarla. Ya la has conquistado. Tienes papeles sobre ella. Así que deja de intentar cortejarla. Y, esposa, ya no tienes que fingir que no te importan las estupideces que hace. Antes, actuabas como si no importara porque querías casarte con él. Pero ahora importa. Se acabaron las máscaras. Es entonces cuando el matrimonio se vuelve divertido, porque ambos os sentís cómodos siendo quienes sois en realidad. Puede ser emocionante descubrir que la maravillosa persona con la que creías que te habías casado es realmente maravillosa, de una forma que nunca imaginaste. Si eso suena demasiado ideal para tu matrimonio, quédate conmigo esta semana y pídele a Dios que te ayude a reavivar la llama. Piensa en ello Ambos llegaréis mucho más lejos y seréis mucho más felices si os concentráis en satisfaceros mutuamente en lugar de intentar perfeccionaros el uno al otro.

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