Consuelo En Tu Dolor
2 CORINTIOS 1:3
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.
Desearía poder decirte con la conciencia tranquila que si vienes a Jesús, no lloverá sobre tu desfile o que ya no experimentarás dificultades, pruebas, demoras o desilusiones. Si pudiera decirte eso, imagino que gritarías, aplaudirías y lucirías una gran sonrisa. Yo también lo haría. Pero no puedo decírtelo, sencillamente porque no es verdad. Sin embargo, lo que sí puedo decirte debería dibujarte una sonrisa en la cara, porque cuando lo comprendas plenamente, cambiará tu forma de ver el dolor de la vida. Aquí está: Dios nunca permite nada en tu vida que Él no prometa simultáneamente usar para bien si eres uno de Sus hijos y vives de acuerdo a Su propósito. Si haces de Jesús tu centro de atención, Él hará de Su amor tu consuelo y tu fortaleza. Pon tus ojos en Él porque Él es para ti. Pablo nos recuerda el consuelo que tenemos como hijos de Dios: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones" (2 Corintios 1:3-4).
Jesús también nos asegura que ha pedido a Su Padre que nos envíe el consuelo que necesitamos: "Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre" (Juan 14:16). Así que no puedo decirte que si vienes a Jesús o te centras en Él, nunca lloverá. Lo que puedo decirte es que si mantienes tus ojos en Él y en Sus promesas en Su Palabra, entonces cuando vengan las tormentas, Él será tu cobertura. Él será su paraguas. Él será el refugio que guarde tus emociones, tus sueños y la parte más profunda de lo que eres. Él protegerá y nutrirá esa tierna parte de ti a la que a menudo nos referimos como el núcleo o espíritu. Es la versión más auténtica y verdadera de ti mismo. Jesús no sólo te cubrirá, sino que también utilizará las pruebas y los problemas de esta vida para guiarte hacia la plena realización de tu destino.
Señor, el dolor es real. Puedo sentirlo, y no siempre me gusta. En tiempos de dolor, a veces me olvido de perseguir mi destino porque estoy tan centrado en mí mismo y en tratar de encontrar alivio. Por favor, ayúdame a recordar que Tú tienes un propósito en el dolor y que puedes usarlo para bien si coopero contigo en ello.
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