Un Regalo Para Ti
EFESIOS 4:7
A cada uno de nosotros nos fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
Muchos cristianos fallan en maximizar su llamado simplemente porque no están conscientes de sus dones espirituales. Pueden estar estancados tratando de utilizar un talento en vez de buscar a Dios por los dones que El les ha dado o descubrir como Dios quiere transformar sus talentos en dones. Otros cristianos fallan en maximizar su llamado porque ni siquiera saben que tienen un don. Pero si usted es un creyente en Jesucristo, usted tiene un don espiritual. De hecho, probablemente tenga varios. Dios te ha equipado con las habilidades necesarias para cumplir el destino para el cual fuiste hecho. Dios proveerá todo lo que usted necesita para hacer lo que Él le llama a hacer. Así que si estás tratando de hacer algo que no puedes hacer, o no estás en tu llamado, o no estás ejercitando el don que Dios te ha dado y que Él tiene la intención de que utilices.
Puedes estar seguro de que Dios te preparará para cumplir Su propósito para ti. Efesios 4:7-8 dice: "A cada uno de nosotros nos fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por eso dice: 'CUANDO ASCENDIÓ A LO ALTO, LLEVÓ CAPAZ A UNA COMPAÑÍA DE CAPAZOS, Y DIO DONES A LOS HOMBRES'". En este pasaje, Pablo afirma que "a cada uno de nosotros" se nos ha dado un don. Por lo tanto, no hay cristianos sin dones: o no son cristianos en absoluto, o todavía no conocen su dote espiritual. Si eres cristiano, tienes un don. No sólo tienes un don, sino que ese don espiritual está adaptado de forma única a tu situación. Cada uno de nosotros tiene un don espiritual que es único para nuestro destino y llamado. Yo puedo tener la misma categoría de don que tú, pero no se me ha dado para lograr el mismo propósito porque cada uno de nosotros tiene un destino específico y personalizado. Tu don es tuyo y sólo tuyo. Si no sabes cuál es, pídele a Dios que te lo revele. Si lo sabes, pídele a Dios que maximice su eficacia para que puedas emplearlo en todo su potencial.
Señor, gracias por mis dones espirituales. Por favor, continúa desarrollándolos a través de las situaciones a las que me enfrento en el trabajo, en mi casa, en la iglesia... donde sea. Abre las puertas que necesito que se abran para poder utilizar mis dones plenamente para Tu gloria y el cumplimiento de mi destino.
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