01-24-23 ESP.

El Altavoz De Dios

ISAÍAS 51:16

He puesto mis palabras en tu boca y te he cubierto con la sombra de mi mano, para afirmar los cielos, para fundar la tierra y para decir a Sión: "Vosotros sois mi pueblo".  

Estamos rodeados de ondas de radio. Pero sin radio, esas ondas no nos sirven de mucho. Las ondas transportan la señal, pero no podemos sentir su presencia. No nos damos cuenta de que están a nuestro alrededor hasta que algo las transforma en ondas sonoras. Cuando eso ocurre, de repente podemos oír lo que siempre ha estado ahí pero no podíamos percibir. Nuestros oídos no están diseñados para oír ondas de radio. No captamos esa señal.

La radio, sin embargo, ha sido diseñada para recibir esa señal y proyectar el sonido: programas de entrevistas, música, noticias, etcétera. La radio nos ayuda a captar lo que de otro modo nunca oiríamos. Lo mismo ocurre con nuestro cuerpo. Dios diseñó nuestros cuerpos para que fueran vehículos a través de los cuales Él expresa Su programa del reino para nosotros y para el mundo. Dicho de otro modo, nuestra humanidad es el conducto de Dios, el altavoz de Dios para lograr Su objetivo. Tú eres el portavoz de Dios: un reflejo de Su propia gloria e intención en la tierra.

Nunca lo tomes a la ligera. Se te ha encomendado un gran destino: comunicar al mundo el corazón de Dios mismo. Cada uno de nosotros tiene su propio papel que desempeñar en esta gran transmisión, y cuando nos unimos bajo Dios, somos capaces de hacer oír nuestras voces en una medida aún mayor. Recuerda, tu propósito no es sólo acerca de ti. El Señor nos ha dado a cada uno de nosotros un propósito, y cuando nuestros propósitos se cruzan, llevan a cabo Su plan para nuestro bien, para Su gloria y para el avance de Su reino en la tierra. Yo soy tu portavoz,

Señor. Se me ha dado el impresionante privilegio de declarar Tu bondad a los que me rodean. Donde haya ira, permíteme comunicar Tu amor. Donde haya confusión, déjame traer Tu claridad. Donde haya duda, déjame demostrar fe. Donde haya miedo, déjame ser un conducto de Tu paz.

No Comments