Hecho a medida
SALMO 57:2
Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que todo lo hace por mí.
Mis iniciales están cosidas en el puño de varias de mis camisas. Nadie se pregunta quién es el dueño de esas camisas porque mis iniciales -A.T.E.- demuestran que son mías. Pongo un monograma en los puños de las camisas que me hacen a medida. También tengo otras camisas compradas en el estante. Mucha gente podría decir que tiene camisas iguales, y tendría razón. Pero no podrían decir lo mismo de las camisas con mis iniciales cosidas, porque esas camisas están hechas a medida. Cuando una prenda está hecha a medida, se adapta a tu forma única. Está hecha pensando en ti. Eso significa que no es para que se la ponga otra persona.
Todos somos únicos. Todos estamos hechos a medida. No tenemos por qué intentar ser otra persona ni vivir la vida de otra persona. ¿Por qué conformarse con una vida fuera de serie cuando hay una identidad y un destino hechos a medida para ti? Cuando estás viviendo tu destino, no estás midiendo quién eres comparándote con alguien más. No te mides por lo que has hecho en función de lo que ha hecho otra persona. Más bien, cuando estás viviendo tu destino, mides lo que has hecho de acuerdo a lo que Dios te creó para hacer.
Sin embargo, muchas personas pasan gran parte de su vida tratando de ser otra persona. ¿Por qué intentar ser otra persona? Dios ya tiene uno. Sólo hay un tú, y tú eres ese tú. Uno de los primeros pasos para vivir tu destino es darte cuenta de que es tu destino. Dios te hizo único a propósito porque Él tiene un plan que sólo tu personalidad, antecedentes, temperamento, mentalidad y habilidades pueden cumplir. Acepta quién eres, deja las comparaciones. Detén las competencias. Deja ir los celos, la envidia o el arrepentimiento. Sé lo que Dios te hizo ser, y estarás en camino de manifestar el propósito para el que Dios te ha creado.
Señor, ayúdame a abrazar mi singularidad. Revélame los atributos especiales que sólo yo tengo, y muéstrame cómo puedes usarlos de manera grandiosa mientras me guías en mi destino. Ayúdame a no quejarme de mis diferencias, sino a darte gracias por ellas.
No Comments