Preparándose para lo bueno
SALMO 138:8
El SEÑOR cumplirá lo que me concierne; Tu misericordia, oh SEÑOR, es eterna; No abandones las obras de Tus manos.
Prepararte para tu vocación es como ir a una buena pizzería, donde los expertos cocineros empiezan con una bola de masa. Hacen rodar la masa, la presionan y la machacan. Luego empiezan a golpearla. Después de golpearla durante un rato, empiezan a lanzarla al aire y a darle vueltas. Esa masa pasa por muchas cosas para que usted y yo podamos tener el placer de comerla. Pero cuando vas a una pizzería, no pides masa. Quieres lo bueno. Quieres la salsa, el queso y quizá algo de carne o verduras por encima. Todo el mundo quiere lo bueno, pero no se puede conseguir lo bueno hasta que no se ha preparado la masa. De la misma manera, tenemos que estar preparados para nuestra vocación. A veces nuestra preparación empieza con algo de presión y algo de aplastamiento. A veces nos sentimos zarandeados o golpeados durante un tiempo. Pero esto es sólo una preparación para lo bueno. A través de los golpes y magulladuras de la vida, Dios te está preparando para el destino perfecto que Él te ha creado para vivir. Sin embargo, tu respuesta a esos golpes y magulladuras puede determinar la rapidez con que alcances tu destino.
Es fácil tirar la toalla y alejarse cuando los desafíos de la vida parecen inútiles o demasiado dolorosos. Pero si mantienes tus ojos enfocados en el propósito de Dios para ti, no en tu dolor, Dios usará tus pruebas para tu bien y para Su gloria. Cuando le amas y vives de acuerdo a tu llamado, Él obra todas las cosas para bien. Ningún dolor o experiencia es en vano cuando eres un hijo del Rey. Mantén tus ojos enfocados en el destino -el resultado final- y encontrarás la fuerza para el viaje que te lleva allí. Tienes un destino glorioso que descubrir y vivir.
Padre celestial, en esos momentos (u horas o incluso años) de preparación, recuérdame que Tú tienes un buen plan y un propósito para mi vida. Dame la gracia de confiar en Ti en todo ello para que no pierda el tiempo volviendo a aprender las mismas lecciones que necesito saber para cumplir mi destino.
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