Una Vida Sabrosa
ROMANOS 8:28
Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Alguna vez has sentido un poco de hambre, has abierto el refrigerador y has pensado: "Hmm... ¿qué comer? Ya sé... ¡una barra de mantequilla! Sí, suena genial". Probablemente no. Una porción grande de mantequilla no sabe muy bien por sí sola. Tampoco la harina. Ni la sal, ni el bicarbonato. O la mayoría de los ingredientes de cocina, en realidad. Sin embargo, un maestro de la cocina los reúne todos juntos, mezclándolos para lograr su propósito. Luego los mete en el horno, y el aroma de un pastel recién horneado atrae a la cocina a todos los que están cerca.
De la misma manera, Dios puede usar los ingredientes de nuestras vidas para lograr Su propósito. A menudo oímos citar Romanos 8:28: "Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados". Sin embargo, la gente suele referirse sólo a una parte del versículo: "Todas las cosas cooperan para bien". El problema es que no todas las cosas cooperan para bien. Citar sólo la mitad del versículo es perderse todo el significado.
La promesa es para las personas que aman a Dios y son llamadas de acuerdo a Su propósito. Dios tiene un propósito para ti, y el primer paso para descubrir tu propósito es rendirte a esa verdad. Sólo cuando vivas tu vida de acuerdo con Su propósito, y no el tuyo, Él hará que todas las cosas se combinen para tu bien y Su gloria. De lo contrario, "todas las cosas" pueden sucederte, pero no necesariamente estarán cuidadosamente mezcladas para lograr el buen propósito de Dios en tu vida.
Hoy, si tu vida es como una barra de mantequilla o una taza de harina o unas cucharadas de sal, da el primer paso para convertirla en algo sabroso rindiéndote a la voluntad de Dios y buscando Su propósito para ti. Cuando te comprometes con Él por encima de todo, Él mezclará todas las cosas de tu vida -lo bueno, lo malo y lo amargo- y las convertirá en algo divino.
Señor, abre mis ojos para ver Tu propósito en mi vida. Ayúdame a rendir todo a Ti, y revélame la bondad que viene cuando Tú unes mis experiencias de vida para llevarme a mi destino.
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