12-22-22 ESP.

PROTESTA BÍBLICA

Ezequiel 33:3-4

[Si un centinela] ve venir la espada sobre la tierra y toca la trompeta y advierte al pueblo, el que oye el sonido de la trompeta y no se apercibe, y viene una espada y se lo lleva, su sangre será sobre su cabeza.

La participación política en el reino con base bíblica reconoce que puesto que Dios gobierna sobre todo, el reino político debe rendir cuentas por desviarse de Su autoridad y volver a someterse a Él. Esto no se hace mediante una revolución política injusta, que es un cambio impuesto desde arriba hacia abajo, sino mediante una transformación social basada en principios espirituales desde abajo hacia arriba. Dios está en contra de la revolución injusta en el sentido de imponer un cambio gubernamental violento de arriba hacia abajo, porque eso es lo que Satanás trató de hacer.
Satanás intentó dar un golpe de estado contra el gobierno de Dios en el cielo. Se rebeló contra el liderazgo de Dios, pero la rebelión fue sofocada. Cuando un gobierno actúa injustamente, lo que Dios quiere de su pueblo no es una revolución, sino una transformación.

Esto implica la doctrina de la interposición, que es una forma bíblica de protesta. La interposición es cuando agentes justos de Dios se interponen entre un gobierno injusto y sus víctimas inocentes para reflejar y defender Su norma públicamente. Como cristianos, estamos llamados a actuar siempre que la injusticia levante la cabeza y amenace con traer el juicio de Dios sobre la sociedad. Si los cristianos rehuyen la política, no habrá nadie que actúe como centinela (Ezequiel 33:1-9), para advertir al pueblo del peligro y frenar el juicio de Dios. Tenemos que ser como Abraham, interponiéndonos entre Dios y una sociedad injusta, suplicando a Dios que perdone a los inocentes y libre a nuestras comunidades de su juicio. Una manera importante e intencionada de interponernos es votar de acuerdo con los valores del Reino de Dios. Cada voto que elijas debe ser para el candidato, plataforma, partido o política que mejor represente los valores del reino de Dios. Al mismo tiempo, debemos tratar de cambiar los valores no bíblicos que existen.

REFLEXIÓN: ¿Qué se requiere de un ciudadano cristiano? ¿Cómo pueden los votantes basar sus decisiones en la Palabra de Dios? ¿Qué les enseñas a tus hijos, o comunicas a otros, sobre vivir como cristiano independientemente de que el gobierno honre o no a Dios?

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