LA INTERVENCIÓN DE DIOS EN LA POLÍTICA
Daniel 4:26
Y en lo que se ordenó dejar el tocón con las raíces del árbol, tu reino te será asegurado después que reconozcas que es el Cielo el que gobierna.
El mayor ejemplo de la participación de Dios en los asuntos políticos de una nación es el propio Israel, donde Dios estableció su constitución, estructura legal y leyes que debían ser el modelo a imitar por otras naciones (Deuteronomio 4:5-7). Junto con 1 y 2 Reyes, en libros como 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Crónicas, Dios actúa en cada página, estableciendo a este rey, juzgando a aquel rey y destituyendo a otro rey. No hay forma de escapar a la actividad política de Dios. Esto significa que no podemos dividir la vida por la mitad, poniendo a Dios de un lado y a la política del otro.
Ahora alguien puede argumentar que mientras Dios estaba íntimamente involucrado en el gobierno de Israel, eso era porque Dios mismo estableció a Israel como una teocracia. Pero cuando se trata de las otras naciones de la tierra, Dios no está tan profundamente involucrado. Las Escrituras no estarían de acuerdo con eso porque en Daniel 4 vemos a Dios involucrándose muy personal e íntimamente en la vida del Rey Nabucodonosor de Babilonia, el mayor gobernante secular en el mayor reino pagano de la época. Nuestra mirada a Nabucodonosor comienza con su ego sobredimensionado que adquirió por pasar demasiado tiempo mirándose en su espejo. Se declaró el máximo gobernante del universo, así que Dios le envió un sueño. En el proceso de interpretar el sueño de Nabucodonosor, Daniel le dijo que Dios había decretado que Nabucodonosor se volvería loco hasta que "reconociera que el Altísimo gobierna el reino de la humanidad, y lo otorga a quien Él quiere" (Daniel 4:25). Pero entonces Daniel le dijo a Nabucodonosor que recuperaría su reino cuando comprendiera cabalmente que "es el Cielo el que gobierna" (v. 26). El resto de Daniel 4 registra el cumplimiento de la interpretación de Daniel y Nabucodonosor terminó haciendo la misma confesión que Dios decretó que haría (vv. 34-37).
REFLEXIÓN: Si incluso los gobernantes incrédulos son puestos en su lugar por Dios, ¿qué significa eso para quienes están bajo su autoridad? Los gobernantes pueden tomar decisiones que hacen mucho daño a su pueblo, pero como hemos visto, su "alcance" está limitado por Dios. Dale gracias por ello.
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